domingo, 25 de enero de 2009

El día


Llegó el día.
Un día cualquiera. Y a la vez el único que, si pudiera, borraría del calendario para siempre.

Llegó por la puerta de atrás.
Ella casi no se acordaba de que estaba a punto de presentarse, como todos los años. Pero el día se acercaba poco a poco - sigiloso y oscuro - desde los rincones de su memoria.

Llegó y la envolvió. Y fue un día cualquiera. Húmedo y frío. Y tenue. Y vacío... Pero un día cualquiera.
Porque ya no era más que un día. Ya no... era. -- Como el nombre de alguien que ha muerto; no nombra nada, sólo es el eco de un recuerdo...

Durante la mañana la dejó vivir. Pero, al llegar la noche, inundó su mente con las mismas imágenes. Otra vez. -- Riéndose de ella, humillándola, haciéndole sentir insignificante y vacía; metió la realidad en su mente a empujones, mezclándola con sus recuerdos y miedos. No quedó sitio para ella. Para lo que quedaba de ella, que se revolvía en la cama sudando y llorando entre las imágenes que nunca quisiera volver a ver. No la dejó descansar.

Pero la noche acabó y llegó otro día. No nuevo, pero al menos otro. Otro día cualquiera.
Ya había pasado.

Pero el dolor no. El dolor no se pasa.
Su tiempo no sabe curar. Olvidó estudiar medicina...

5 comentarios:

dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
dijo...

somos nosotros los que damos y quitamos importancia a los días. nos inventamos costumbres, supersticiones.
propongo hacer lo que nos de la gana con los días que nos quedan. manejarlos a nuestro antojo. el 7 me gusta, pero el 16 no. el 1 es demasiado temprano. el 3o, tarde.
te sentirás mucho mejor :)
bsin!

Anónimo dijo...

el comentario borrado era miooo jaaja pero es que se me fue el ratón y x eso lo borre :)
bsin

Tiny Dancer dijo...

actualiza con algo más alegreeeee

gilona dijo...

¿Que tu tiempo no sabe curar? pues ya aprenderá!
además, es bueno que duela, significa que estamos vivitos y coleando!
loveeee