sábado, 10 de julio de 2010

Confesiones de la musa a su artista

Cada vez que cierro los ojos y rezo mis plegarias. Cada vez que me entrego al psicoanálisis de la almohada. Cada vez que soplo las velas de una tarta o las pestañas de los dedos. Cada vez que lanzo una moneda a un pozo o anudo una pulsera de la suerte. Todas y cada una de esas veces. Siempre. Sólo pido una cosa...

Ojalá dejases de escribirme poemas
dedicarme canciones
de alabar mi belleza
de ensalzar mis pasiones
Ojalá dejases de usarme
para saciar tu arte
Ojalá, como yo
en vez de todo aquello
simplemente
me amases


martes, 15 de junio de 2010

Entradas triunfales y salidas a là Tarantino

Cuando crees que ya no hay más vueltas que darle al guión, van los hados y te cuelan en la historia un nuevo personaje. Un personaje apasionante que crees que va a trastornarte el argumento sin remedio, sin piedad.
Un personaje cargado de drama y contradicciones, de esos a los que sabes que no conviene acercarse, pero que dan tanto juego que son casi irresistibles...
Un personaje con toda una historia detrás - tormentosa, tortuosa, tentadora y todas esas cosas con 't'.
Aparece y, durante más capítulos de los que quisieras pero, a la larga, menos de los que esperabas, toda la trama gira en torno a él. Y te enamora y ríes y lloras y te vuelves loca y te desesperas y prevés que la -fatídica- catarsis será TOTAL.
Pero entonces, como si tu personaje hubiera decidido tomarse una caña justo en el recóndito bar de la Alemania hitleriana en que los malditos bastardos juegan al personaje, los mismos hados lo liquidan antes de que te de tiempo a descubrir todo lo que ocultaban sus -hipnóticamente neuróticos- ojos azules.
Y sólo pueden pasar dos cosas: que la pregunta se vuelva tan grande que acabe por eclipsar al personaje y todo lo que en realidad 'fue' pierda importancia frente a 'lo que pudo ser' o que, sin más, pasados unos minutos sólo te quede una vaga sensación de vacío y un recuerdo a medio borrar.
Mi último personaje se tomó un par de tercios en ese bar. A veces, incluso me cuesta recordar en qué momento se cayó del guión...

martes, 25 de mayo de 2010

Microvidas VI

Sugiere, ladeando la mirada, que le coma el alma besos. Y yo, muerta de su hambre, loca por sus huesos, sonrío y le saludo desde lejos.

Me llama por hablarme, aunque no me diga nada. Y por dejarme oír su voz bendigo la tecnología. Y por traer su imagen cuando él no está maldigo la tecnología...

Y soy adicta a su droga sin probarla, no verle me causa delirios de tristeza, y me inyecto la metadona de los sueños, y me obligo a expulsarle de mi cabeza. El esfuerzo dibuja arrugas en mi ceño y, de tanto, loco amarle, cada día soy muchísimo más vieja...

sábado, 22 de mayo de 2010

Con la guitarra entre las manos de la mente

Te escribo canciones y las lanzo al olvido
que no le gana el pulso a tus ojos azules
que no apaga tu olor al cantarte al oído

Acaricio las cuerdas y escapa el sonido
que sin decir "te quiero" dice más, mucho más
que quisiera enredarse en tu alma
y se queda en un triste suspiro...

Cantaría por ti hasta quedarme sin voz
pero sólo te canto en mi mente
y el quizás,
no tenerte,
es atroz...

martes, 18 de mayo de 2010

¿De qué vas?

De cómo levantarse cuando en la calle te espera la angustia.
De cómo levantarse cuando de la pesadilla no se puede despertar.
De cómo levantarse cuando el mundo es difícil. Y casi siempre es difícil.
De cómo levantarse cuando todo, todo en absoluto, ¡TODO! te sale mal.
De cómo hacerse mayor.
De cómo sacar tus propias castañas del fuego- y quemarte.
De cómo reir y sufrir.
De cómo vivir.
De cómo madurar.

Mañana el despertador sonará a las nueve. Y me levantaré, me subiré al metro... ¡y a luchar!

miércoles, 28 de abril de 2010

Microvidas V

¿Amor? Mira, no tengo tiempo...
Separemos lo físico de lo emocional. Para lo último ya tengo a mis amigos. Para lo demás, sé vivir con lo justo y necesario. Que te rompan el corazón es muy cansado y poco útil. Si no das no recibes, y hablo de hostias, no me malinterpretes...
Que sí; que si me escondo tras un muro, que si insensible, que si seguro que lloras viendo "Love actually"... Que sí, que lo que quieras.
Cuando alguien tenga la paciencia de echar el famoso "muro" abajo, piedra a piedra, le miraré a los ojos y le diré: Quédate.
Pero no le pido a nadie esa paciencia. A mí misma a la que menos...

martes, 27 de abril de 2010

Microvidas IV

Le acompaña al cine. Incluso a veces comparten las palomitas, como comparten tantas otras cosas: gustos, aficiones, pasiones...
Pero lo que no comparten es lo que él siente por ella; eso que jamás confesará.
No comparten las infusiones relajantes que le permiten dormir cuando sabe que va a verla. No comparten las horas frente al pequeño armario decidiendo qué camiseta le va a gustar más. No comparten los pelos de punta, el estómago cerrado y los temblores. No comparten la agonía de su olor. No comparten los sueños y fantasías nocturnas, ni la búsqueda de señales imaginarias que hablen de un amor que no es más que triste cariño.
A la larga tendrá que dejar de verla. La tendrá que olvidar... y lo sabe.
Ningún corazón puede bombear tanta sangre sin recibir oxígeno.